El miércoles 20 por la tarde tuvo lugar uno de los momentos más esperados de la Cumbre de los Pueblos en Río de Janeiro: la marcha de los movimientos sociales. Alrededor de 80.000 personas marcharon por el centro de la ciudad, con fin en la plaza central, donde se encuentra la Municipalidad de Río. La manifestación combinó reclamos y gritos de resistencia con expresiones de alegría de los participantes.
El
grueso de la movilización lo aportaron las centrales sindicales
brasileñas, en especial la Central Única de Trabajadores (CUT) y el
Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST), cuyos activistas vinieron
de a miles y durmieron a lo largo de todas estas jornadas en el
Sambódromo de Río.
La marcha coincidió con el comienzo de las negociaciones oficiales en
Río+20, donde confluyeron más de 80 jefes de Estado. Las principales
consignas de la movilización fueron la lucha contra la economía verde,
la resistencia a las políticas neoliberales, el combate al patriarcado,
la necesidad de plantear alternativas a los actuales sistemas de consumo
y producción y la defensa de los bienes comunes.
La CTA estuvo presente a lo largo de toda la marcha con la delegación
que participó durante toda la jornada de debate y propuesta. Marchó
junto al resto de las centrales sindicales de todo el mundo que se
hicieron presentes bajo las banderas de la Confederación Sindical
Internacional (CSI).
En paralelo con las movilizaciones por parte de fuerzas sociales en
Río, en Barra de Tijuca, a 50 kilómetros del centro de esa ciudad, la
Cumbre de Río+20 transcurrió con la presencia de los jefes de Estado,
pero sin grandes cambios en los lineamientos ya planteados en los
comités de preparación. De acuerdo a lo que informa Joaquín Turco,
delegado de ATE y asesor de la Secretaria de Relaciones Internacionales
de la CTA, quien está presente como negociador oficial por la CSI en la
cumbre, la expectativa de una propuesta común concreta que cambie el
rumbo de las discusiones no tiene chances de ser colmada.
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